Domingo, 11 Febrero 2018 21:17

Muerte súbita: la guadaña escondida

Se entiende por muerte súbita en deporte, aquella que acontece de forma inesperada, sin antecedentes que la señalen, y durante el ejercicio físico o poco después. Generalmente destapa algún problema cardiovascular, una malformación o un funcionamiento anómalo, una coincidencia inesperada que reunirá todos los factores adversos que un corazón pueda soportar.

Aunque la relación causal entre la práctica deportiva y la muerte súbita sigue siendo un tema de estudio, ciertos datos apuntan a una cierta correlación, parece haber un mayor riesgo entre los practicantes de la competición y además el número de sucesos es significativamente mayor entre deportistas que en no deportistas. Diferentes estudios sitúan la muerte súbita asociada al deporte “entre 0,5 y 3 por 100.000 personas/año” (Sitges y cols., 2013, p. 36).

Ante la actualidad del tema por el fallecimiento del jugador cadete de la UD Alzira, Nacho Barberá, queremos resaltar algunas consideraciones a modo de propuestas:

  • Consultar o visitar al especialista ante sintomatología que se identifique y se extrañe por inhabitual, como dolor torácico, fatiga desproporcionada en relación al ejercicio, presión arterial elevada, dificultades para recuperar la frecuencia cardiaca normal después del ejercicio....
  • Realizar reconocimientos médicos de aptitud para la práctica deportiva de forma periódica (anual) que implementen un ECG para la detección de algunas de las cardiopatías relacionadas con la muerte súbita.
  • Formar a los técnicos o a las personas que más tiempo pasan en las instalaciones deportivas (delegados) en reanimación cardiopulmonar.
  • Mantener adecuadamente, garantizar su funcionamiento y disponer en lugares visibles, accesibles a la vez que alejados de las zonas de mayor paso, los equipos desfibriladores automáticos externos (DAE).

Al final de todo, deberemos conjugar la anticipación y la aparición, la prevención y la actuación, las medidas preventivas con las intervenciones eficaces y rápidas. ¿Es posible una competición saludable?, ¿a que organismos les corresponde velar por una practica deportiva que no ponga en riesgo la vida del deportista?, ¿al Club?, ¿la federación?, ¿la Mutualidad de deportistas?, ¿la Consellería de Sanitat i Salut Pública?

El debate está servido, no dejemos que la actualidad marque muestras necesidades. Demos soluciones y pasemos a otra cosa.

Referencias bibliográficas:

Sitges, M. y cols. (2013). Consenso para prevenir la muerte súbita cardíaca de los deportistas. Apunts Medicina de l'Esport, 48(177):35-41. Elsevier Doyma: Barcelona

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