Domingo, 05 Noviembre 2017 09:47

Violencia: paliar o erradicar

Es sabido que para dar solución a un problema es necesario acercarse a las causas. Esta consideración que parece obvia a menudo se escapa en la discusión y en el debate sobre las soluciones. Pero el problema está en el plural, generalmente somos capaces de identificar una causa y centrarnos en ella, pero en realidades tan complejas como las que acompañan a la violencia en el deporte, parcheamos y en consecuencia paliamos. Partimos además de una realidad limitante, nuestra incidencia relativa y nuestras ganas de hacer se mueven entre intereses y posibilidades, y muchas veces puede más el querer hacer cualquier cosa que hacer lo más conveniente.

Hablar de realidades complejas es hablar de realidades multicausales y multifactoriales, como todo lo relativo a violencia en el deporte, en donde podemos distinguir un:

  • Factor personal: nos moveríamos entre características de la personalidad, alteraciones emocionales o alguna psicopatología.
  • Factor relacional: como consecuencia de sus vivencias e interacciones sociales, la persona aprende a usar la violencia para someter, mostrar dominancia y poder, o resolver un conflicto. ¿Dónde se aprende?, en la familia y en el entorno social inmediato (amigos, conocidos, medios de comunicación, escuela……).
  • Factor sociocultural: quizás de una forma sutil, las sociedades suelen dotarse de normas y valores sociales que mantienen la violencia como un comportamiento normal o natural para subordinar o resolver discrepancias.

Combatir la violencia en el deporte, exige actuaciones en diferentes frentes, el escolar, el familiar, el deportivo, el social (medios de comunicación) con el objetivo final de transformar a las personas, a las portadoras del enfado fácil, a las que se irritan en milisegundos, a las que solucionan las discrepancia humillando y agrediendo. La administración pública, las federaciones, los espertos, las familias, los clubs, todos debemos formar un frente común que propongan otras formas de resolver las diferencias.

En el Congreso Stop a la violencia de la FFCV, los que pudimos asistir tuvimos la suerte de escuchar diferentes y múltiples propuestas, la conclusión que yo saco es que no hay unas mejores que otras, porque por si solas son ineficaces, lo que nos lleva a afirmar que han de implantarse en grupo, varias a la vez. La educación emocional es importante, por escasa e inatendida; los mensajes en la camiseta también, te recuerdan que debes autocontrolarte; los saludos iniciales y finales más que nunca, facilitan el cierre y la desconexión de la confrontación; las escuelas de padres permiten la reflexión serena y te acercan al conocimiento útil, etc.

El lenguaje es importante, así que en línea con lo expresado, actuemos para paliar y todos juntos actuemos para erradicar.

 

*Viñeta: J.R.Mora

Miércoles, 27 Septiembre 2017 16:14

Proyecto de educación emocional Temp. 17/18

El Colegio Salgui estará presente en el II Congreso de Fútbol Base que organiza la FFCV con su propuesta de educación emocional, un proyecto que se aplicará esta temporada en Infantiles y en jugadores y padres interesados de otras categorías, que busca desarrollar la inteligencia emocional como forma de afectar la conducta deportiva o el "fairplay". Lo novedoso de la propuesta está en la implicación de padres, técnicos y jugadores en tareas fáciles de resolver cada partido o jornada de competición.

El proyecto arrancará con las correspondientes reuniones con padres y técnicos, previstas para el mes de octubre y su desarrollo recorrerá los meses de competición. Cada ejercicio se nutrirá del propio partido disputado y mediante la reflexión y el dialogo se irán estableciendo la conclusiones que enriquezcan la experiencia del jugador. Los ejercicios son dinamizados siempre por adultos, en nuestro caso técnicos y/o padres.

Esta noticia ya ha sido difundida por la FFCV y la revista digital Esportbase.es

FFCV: http://www.ffcv.es/wp/educacion-emocional-asignatura-pendiente-futbol-base/

Esportbase: https://esportbase.es/2017/09/26/psicologia-educacion-emocional-asignatura-pendiente-futbol-base/

Publicado en Noticias
Domingo, 26 Marzo 2017 14:00

Acerca de la violencia en el deporte

Ya nadie puede escapar a la vergüenza que genera la violencia en el deporte y darle la espalda en estos momentos es posicionarse en el bando de los primates. La prensa y la TV han entrado pidiendo soluciones, pero los debates sesgados y teledirigidos del sensacionalismo hacen hincapié en aspectos anecdóticos, morbosos y marginales.

¿Qué hay detrás de la violencia en el deporte?, ¿sólo se da en el fútbol? Obviamente si se habla de violencia en el deporte es porque ese es su continente, su espacio, pero en el caso del fútbol, una practica masiva junto a un interés desproporcionado, es lo que hace que acabemos especificando y vinculando la violencia al fútbol. Hay quien piensa que los seguidores del fútbol son personas más primitivas, más simples y más manipulables, pero eso es uno de los mitos que acompañan a este deporte. Veamos ahora que hay a la sombra y que hay a la luz, siendo la tesis a defender que la violencia en el deporte es un asunto multifactorial con factores que además interactuan y se influyen. Dejemos de atacar sólo a los que se ven siempre en la foto o en el video, jugadores, técnicos y padres, lo que no significa que deban quedar fuera del tema que nos ocupa.

De una parte tenemos una sociedad que ensalza el culto a un cuerpo intimidador, una sociedad que proporciona una visión de la valentía y la cobardía que promociona el sufrimiento personal, como ejemplo, chivarse es de cobardes y denunciar algo es de poco hombres. De otra parte se defiende el grito y el insulto como forma de hacerse oír y defender el subjetivismo y todos sabemos que de la ofensa al golpe se pasa a la velocidad de la luz. Los medios de comunicación han detectado que la falta de respeto, el lenguaje soez y la chulería, atraen a la audiencia, fidelizan personas carentes de metas que hagan de su existir una vida interesante, pero eso ya no importa, la función ya no es informar, es entretener. Esta sociedad se contradice y manda mensajes ambivalentes, se condena la violencia, se persigue al boxeo, a la vez que apuesta por el nerviosismo, las prisas y las urgencias. Las personas se debaten entre la tristeza y el enfado, los tipos humanos que menos suman. Es una sociedad desequilibrada emocionalmente hablando, trastornada.

De otra tenemos unos padres que cada vez tienen menos tiempo para educar y en el caso de que lo tengan, la superprotección invalida que los hijos asuman responsabilidades, adquieran compromisos sociales y caminen por el desarrollo más conveniente para la vida en sociedad. No hemos hablado de saber educar o para que hay que educar, o donde no puede haber negociación alguna. ¿Y qué ocurre cuando además de lo dicho, ven en el niño un posible negocio?, ¿qué ocurre cuando se miran al espejo y ven dólares en los ojos?, pues puede ocurrir lo siguiente, que piensen que las Escuelas de Fútbol estén perjudicando la evolución del nano, que el niño debe jugar siempre porque es la mejor forma de progresar y de que alguien lo pueda fichar. También pueden pensar que no se entrena con la suficiente intensidad, que el entrenador no sabe, etc. Como consecuencia, cambio de escuela tras cambio para hacer del nano un nómada y del padre un crítico de la nada. Y mientras tanto enfado, conflicto y rabia.

Con lo dicho, ¿tenemos encuadrado el problema?, pues no, hablemos ahora de los técnicos y de su cuota de problema.  En muchos casos, son personas modélicas para sus jugadores, considerando la acepción positiva y en otros casos confunden la competitividad con la agresividad. Motivan para el choque y la confrontación física, “mete la pierna”, “que no pase”, “es todo tuyo”. Instruyen para el automatismo, “no pienses, actúa”, robotizan, "sube", "baja", "a tu izquierda". Los chavales se pasan los partidos mirando a su entrenador o a su padre, eso se traduce en atención inadecuada, pérdida de concentración, sobreactivación, ansiedad. Algunos, hablan mucho en los partidos y nada en los entrenamientos, llegándose a la paradoja de que a veces exigen cosas que los nanos no saben que tienen que hacer. Este discurso es bastante pesimista, pero aunque muy extendido, no es atribuible a la mayoría. El técnico tiene que darse cuenta que quien tiene que demostrar son sus jugadores y no él, no es bueno trabajar para la galería, la promoción personal debe pasar por el juego de sus equipos y eso significa hablar con los jugadores, reforzarles, instruirles, interesarse por su vida, por los estudios........

Y que pasa con los árbitros y el arbitraje que tanto incomoda y a los que erróneamente se les pone en el punto de mira del origen de la violencia. Desde la psicología sabemos que a los árbitros se les piden cosas que no pueden cumplir y no porque no quieran, sino porque la naturaleza humana no les faculta para más. La mayoría de las decisiones arbitrales se dan con una certeza del 60, 70 ó 80%, a eso le llamamos juicio intuitivo. El error o el acierto por azar se encuentran en el mismo camino. Se les recrimina que no lo vean todo, sin considerar que están siempre en terreno hostil con jugadores que juegan al engaño y al despiste intencional, con perspectivas que ocultan los detalles de la infracción. ¿Sabéis que pasa cuando tienes que decidir en segundos?, que algunas veces la decisión no se ve acompañada por el silbato y otras se pita antes de decidir.

Aunque hay más factores a considerar, finalizaré aludiendo a los jugadores y con mucha brevedad. Terminaré con esos receptores de las frustraciones, manías, obsesiones e intereses de los adultos, en el formato de padres, directivos o entrenadores. Nanos a los que se les puede decir que no hagan daño, pero sí que intimiden. Chavales a los que cuando se muestran con dureza extrema se les dice que han hecho un partido estupendo y se les felicita. Jugadores en los que se alienta el orgullo de derribar al adversario o no dejarlo jugar. Pero la historia ya les viene de atrás, cuando son pequeños reciben un doble mensaje, el de sus entrenadores y el de sus padres, cuando son contradictorios el nano lo vive con mucha presión y con ganas de dedicarse a otra cosa. Incluso en esas situaciones tan personales también lo paga el grupo, porque las decisiones tácticas deesaparecen, y sino pensad en esto, "tienes que tirar más a puerta", "no le pases tanto a Pepito", "en el área se finaliza no se pasa", etc. Las urgencias de destacar y de ganar como claves del éxito destierran la paciencia, la tenacidad, el trabajo, el esfuerzo, la solidaridad, el compañerismo. No hay nada fácil, pero las prisas consiguen menos.

A todos, alguien tendrá que decir con voz alta que con la ira no se juega.

 

Se dispara la demanda de coachs. Abonan esta situación, algunos programas de TV, algunas empresas, algunos directivos, algunas federaciones deportivas y algunos deportistas. Estas peticiones es muy probable que no se fundamenten en el conocimiento, sino que más bien respondan al descubrimiento de algo aparentemente novedoso que trabaja lo personal sin el estigma que acompaña a la psicología. No es lo mismo, ni tiene el mismo impacto, decir tengo coach, signo de modernidad, que tengo psicólogo, informe o proclama de candidato a loco o trastornado, que genera dudas para la dirección de su vida y de la empresa. Trabajar con un coach se interpreta como apoyo de un colaborador y trabajar con un psicólogo muestra debilidades y deficiencias, absurdo pero cierto.

Pero, ¿qué es el coaching? Quienes lo defienden y promocionan, no es mi caso, dicen que es un proceso de acompañamiento que busca la mejora competencial del individuo desde el autodescubrimiento. Es decir, el coach no da soluciones, ayuda a encontrarlas. Bajo este paraguas acaparador, a mi gusto limitado, se ofrece una eficacia cuestionable y un proceder escaso, que acaba recurriendo a otras técnicas psicológicas (visualización, programación por objetivos…) conformando un mix que sigue denominándose así, coaching, pero que confirma la tesis que intento defender, que el coaching es una moda usurpadora e intrusiva que no ha inventado nada y basa su éxito en una etiqueta poco molesta. Cada vez tengo más claro que el coaching es un parásito de la psicología.

Hablando en nombre de sus defensores, cosa que me supone un cierto esfuerzo, diré, que en un principio, al coach se le va a pedir que sepa preguntar, que sepa escuchar, que pueda ponerse en el lugar del otro con facilidad, que sea un buen observador y además, se caracterice por la rapidez mental para repreguntar desde el análisis de la respuesta que proporcione el sujeto, todas ellas, habilidades y capacidades que habitan en el territorio psicológico y por tanto demandables y exigibles al psicólogo. Y es ahí donde empieza el problema, tenemos algo que está al alcance de muchas personas, con procedencias diversas y distintas, que se intenta presentar como una profesión. Pero para que entiendan el disparate o la broma, imagínense a alguien que dice ser un interrogador personal, un busca grietas, un técnico de automóviles que sólo sabrá cambiar el limpiaparabrisas o las ruedas.

Pero la farsa no acaba ahí, ya estamos en la fase de la especialización, se habla de coaching personal, coaching deportivo, coaching educativo, coaching ejecutivo, coaching organizacional, bla, bla, bla y humo. Para mí y como ya he manifestado en otras ocasiones, el coaching es una puerta abierta para que personas sin una formación adecuada practiquen la psicología. Desde esa perspectiva, es inaceptable que cualquiera que se presente con la etiqueta de coach no pueda acreditar una licenciatura o un grado en psicología, eso también se llama intrusismo.

Mi crítica también la extiendo a aquellos colegas que aprovechando el momento del mercado, el de la oferta y la demanda, agregan a su profesión de psicólogo la coletilla de coach y colaboran en una promoción diferencial. Si es lo mismo, sobra la “y” más lo que sigue. No se pueden poner al mismo nivel, una ciencia y un artilugio, un área de conocimiento y una diminuta expresión de ese conocimiento, una profesión y una moda, las evidencias y los milagros, el reconocimiento y la tendencia. ¿Se puede hablar de psicólogo y coach al mismo tiempo?

Y por si fuera poco, la confusión, a la vez que lo propicio del momento, permite que haya personas que en nombre del coaching, practiquen el mentoring o el counseling, es decir, abandonando la esencia que pregonan se adentran en prácticas de ayuda más directivas, donde más que descubrir, se aplican los conocimientos y la guía que aporta el mentor, el consultor o el consejero para beneficiarse y mejorar. A mí me sigue pareciendo todo esto un disparate, una broma, coaching que no es coaching, coaching para todo, hacer una profesión de una actuación. A falta de que se regule el ejercicio profesional del psicólogo, se delimiten competencias y funciones, y las personas tengan claro a que profesionales dirigirse según que cosas, es necesario afirmar y dejar claro, que el coaching es a la psicología, como una hoja a un libro extenso o como el socorrismo a la medicina o como una piedra a una cantera.

No abandones la web sin escuchar la canción "Necesito un coach" de Víctor Lemes: https://www.youtube.com/watch?v=duXrY9YyNUI

 

Lunes, 20 Febrero 2017 15:05

Casos y cosas del Fútbol Base

Veamos algunas actitudes y circunstancias que acaban generando conflictos y/o malas relaciones entre dos colectivos importantes en las vivencias de los jugadores, los padres y la dirección de la Escuela. Se sabe, que cuando la actitud en los padres persiste y se instalan en su visión negativa de todo, el pronóstico es una búsqueda continua de Escuelas hasta encontrar aquella que satisfaga sus deseos, cosa improbable e innecesaria. Recordamos que para la parcela técnica sólo hay un entrenador, es difícil dirigir un equipo por consenso colectivo. Veamos algunos casos.

Objetivo: ser jugador profesional

Aspiración paterna: destacar.

Primera historia: Juan es un jugador físicamente fuerte, su padre quiere que juegue de delantero y su entrenador aprovecha sus virtudes situándolo en punta. Sus compañeros le pasan todos los balones que pueden y el equipo gana. Juan mete muchos goles, todos están muy contentos, pero su aprendizaje está hipotecado por la rigidez de su juego. El éxito temprano le está haciendo pagar un precio excesivo, no desarrollar otras habilidades técnicas y tácticas.

 El resultado no puede ser el único indicador de progreso. Buceta dice: “no hay predictores de futuro deportivo o de éxito futuro, pero algunos son mejores que GANAR”, y cita:

 1.    Sus futuras condiciones físicas (altura, velocidad, flexibilidad….).

2.    Su facilidad para asimilar los recursos técnicos que se requieren en la elite para conseguir precisión, profundidad, acierto…….

3.    Su inteligencia táctica o capacidad para leer el juego y tomar decisiones apropiadas, arriesgar o actuar con prudencia.

4.    Su ambición en relación con el coste que quiere asumir (sacrificio y esfuerzo).

5.    Su tolerancia a la frustración y a los contratiempos. Su gestión del éxito y el fracaso.

Objetivo: ser jugador profesional

Aspiración paterna: ganar, ganar y ganar.

Segunda historia: Juan es un padre ganador, dice que no le gusta perder ni al parchís. Esta actitud se la está transmitiendo a su hijo Juanito. Si quieres ser alguien en la vida tienes que ser el mejor. Sin querer Juan le está inculcando a Juanito que el valor personal te lo da el éxito profesional, si ganas, vales y si no ganas, no eres nadie. Como consecuencia de esta creencia, Juanito cuando pierde, llora, se enfada, se siente un inútil, no quiere hablar con nadie. Juan además suele decirle que son muy malos, que vaya mierda de equipo. Sábado si y sábado también, tenemos un drama y hacer del juego un suplicio no ayuda. Al final puede que Juanito se replantee seguir jugando a fútbol, la ilusión de su padre.

 Sería importante que JUAN reflexionara sobre su actitud, y debe saber, que:

 1.    En estas edades, la competición es una actividad más del proceso formativo, deportivo y humano. Es un medio, no es un fin. No entrenamos para competir, la competición forma parte de nuestro entrenamiento.

2.    Con demasiada frecuencia los deportistas son usados para satisfacer las aspiraciones de los adultos. Generalmente se compite por el ego del Club, del entrenador o de los padres.

3.    Cuando se compite para ganar, se utilizan las estrategias de los mayores, se imita a los profesionales, controlar el balón, evitación del riesgo, lo hacemos todo muy adulto, prescindimos de aquellos elementos que nos hacen crecer, como la creatividad, la audacia, el riesgo, estamos limitando el crecimiento de los chavales.

Objetivo: ser jugador profesional

Aspiración paterna: entrenar siempre al máximo.

Tercera historia: Juan es un padre muy preocupado por el futuro de su hijo y le gustaría que las cosas sucedieran con más rapidez. Juanito tiene 7 años y Juan cuando lo mira ya lo ve jugando en la SUB-17. Comenta los partidos, analiza los entrenamientos, el tiempo de trabajo, los descansos, el tipo de ejercicios. Ha llegado a un nivel de exigencia, que casi nunca está de acuerdo con lo que se hace. Pocas cosas le parecen bien y él siempre se queda con ganas de más. Le dijeron que era una buena Escuela, y ahora se siente defraudado y de alguna forma engañado.

 Sería importante recordarle a JUAN, que:

 1.    Los entrenamientos no se miden sólo por lo físico y el cansancio que generen.

2.    Es difícil juzgar como entrena un equipo si no se conoce el Plan Global y los objetivos de la sesión y los ejercicios. Desde la grada esa información es inalcanzable.

3.    El entrenamiento no es un espectáculo, no se programan las sesiones para entretener a la grada. Podrá haber más trabajo o menos en función del interés del entrenador, del momento de la temporada, la proximidad de la competición, del Plan, etc.

4.    Ejercer de crítico también exige serlo con uno mismo, ¿me mueve la objetividad?, ¿estoy siendo justo?, ¿se de lo que hablo?, ¿puedo juzgar con el conocimiento que tengo?, ¿me estoy precipitando?......

 

Texto extraído e inspirado en el libro “Mi hijo es el mejor y además es mi hijo” del psicólogo y profesor de la UNED José María Buceta (Ed. Dykinson).

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Lunes, 03 Octubre 2016 19:42

Qué les pedimos a los padres del SALGUI

 

Brevemente y sin que el orden denote prioridad, en no más de cinco anotaciones, queremos hacer público lo que les pedimos a los padres:

  • Que faciliten la practica deportiva de su hijo. Hablamos de una gestión del tiempo adecuada a su edad, de acompañamiento, desplazamiento, control de la alimentación, buen uso del descanso.......

  • Que sean un modelo de comportamiento deportivo en la grada y en las instalaciones. Que ignoren los comentarios y provocaciones que vengan del equipo contrario. Es importante conocer, que en perjuicio de nuestro hijo/a, a veces se olvida, que los gritos y los insultos pueden provocar en el niño/a imitación (acercamiento al comportamiento violento), pérdida de concentración (constantes miradas al exterior), miedo situacional (evitación de la competición) o abandono.

  • Que animen al equipo y sepan valorar el esfuerzo del equipo contrario. Que ejerzan de recuperadores del ánimo, apoyo al esfuerzo y mantengan la motivación por el juego.

  • Que respeten a los árbitros. Evitemos dirigirnos a ellos en el transcurso del partido y consideraremos inaceptable, hacerlo en términos despectivos, humillantes, de menosprecio y haciendo uso de insultos. La única excepción tendría que ver con comentarios de felicitación y exaltación del buen trabajo. Retomamos y recordamos un primer artículo sobre este tema, publicado también en nuestra web, que decía:

    • El arbitro realiza una actividad que requiere máxima concentración. Interrumpirle, alterar su estado de ánimo y desviar su atención no mejorará su labor.

    • Ningún profesional, en ninguna actividad y en ninguna parte, soporta de manera constante, diversa y pública, la fijación y exaltación de sus defectos y equivocaciones (dando por hecho que pueden no serlo). ¿Porqué debemos hacerlo con él?, y si aún así, queremos y nos empeñamos en calificar todas sus actuaciones, ¿porqué no le felicitamos cuando acierta?.

    • Si el error es universal y humano (los únicos seres que no se equivocan nunca pertenecen a la clase "homo primatus"), y si decidir rápido y trabajar en territorio hostil no ayuda, ¿por qué no permitimos la equivocación?. Si sueles decir que te gusta mucho el fútbol, ¿por que sólo te fijas en el arbitro?.
  • Que no se entremetan en la parcela técnica, entrenador sólo hay uno. Cada uno de nosotros llevamos un entrenador en la cabeza, una manera de hacer jugar al equipo, una posición para nuestro hijo. Cada uno de nosotros vemos el partido de forma diferente, algunos pensarán que se ha jugado bien cuando se gana y mal cuando se pierde, pero nadie piensa en la formación y lo mejor que le puede pasar a nuestro hijo es que su experiencia sea diversa, rica en matices y algunas veces se pierde y otras se gana, algunas veces se juega en un sitio y otras en otro, algunas veces se sale de titular y otras de suplente.
  • Por último, ante cualquier queja de vuestro hijo, daros un tiempo para meditarla y comprobar que podemos considerarla razonable. Es importante que ayudemos a afrontarla, en lugar de resolverla sin ninguna participación del nano. Siempre nos quedará hablar con la Coordinación y/o Dirección Deportiva para la búsqueda de soluciones que satisfagan todos los intereses.

Estas pequeñas pero potentes consideraciones, pueden hacer que los entrenamientos y las mañanas/tardes del fin de semana recuperen el ambiente festivo que nunca debieron perder. Son posibles otras vivencias, no hagamos de nuestra estancia en las instalaciones deportivas, un suplicio y un campo abonado para la frustración y la violencia. Alimentemos la formación de nuestro hijo/a con tolerancia, respeto, comprensión, deportividad y juego limpio.

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Lunes, 15 Agosto 2016 11:24

Sobreprotección parental

El objetivo principal de los padres es facilitar el crecimiento de los hijos y prepararles para enfrentarse a las demandas que el mundo actual exige. Esta necesidad generalmente se confunde con infravalorar sus capacidades y tratarlos como si tuvieran menos años de los que tienen, actitud que conocemos como sobreprotectora.

Proteger significa amparar, defender y lo hacemos cuando la persona necesita y depende de nosotros, es decir, cuando las capacidades y habilidades de la persona no bastan o no son suficientes para valerse por sí mismos. Pero sobreproteger significa otra cosa, significa excederse, sobrepasarse, impedir un aprendizaje, ir más allá de lo necesario.

Un padre sobreprotector es aquel que resuelve los problemas de sus hijos en lugar de enseñarles a resolverlos, es quien sustituye la ayuda por la suplantación. También quien cede a las peticiones y caprichos de sus hijos con celeridad y dejando para después lo que estén haciendo en ese momento. El padre sobreprotector piensa que tiene la obligación de atender y asistir en todo aquello que necesite o le pida su hijo/a. El niño/a no puede sufrir, no puede tener conflictos, no debe faltarle nada. Su objetivo es impedir cualquier daño o molestia. Entiende la felicidad como la ausencia de problemas y el amparo total.

El problema de la sobreprotección radica, en que en ese interés por impedir y evitar el daño o alejar los problemas, también evitamos que el niño/a asuma obligaciones y responsabilidades, desarrolle sus capacidades, afronte conflictos, aprenda de la experiencia, conozca mejor su entorno y vaya construyendo su autonomía. Para el profesor Méndez Carrillo lo ideal es fortalecer la personalidad entre los 8 y los 12 años, destacando el riesgo de contribuir a la aparición de personalidades débiles cuando la sobreprotección se erige en el estilo mayoritario.

El padre sobreprotector discute con el profesor cuando su hijo le dice que el profe le tiene manía, discute con el entrenador cuando su hijo le dice que no quiere entrenar. Su interés no es la solución del problema, su única preocupación es demostrarle a su hijo/a que lo apoyará siempre, con o sin razones objetivas. Allí donde el niño/a tenga un problema estará su padre/madre para defenderle y enfrentarse a quien sea, generalmente lo hará con enfado, porque parte del supuesto de que su hijo está siendo maltratado.

Una situación habitual en las Escuelas de Fútbol son las quejas del niño/a y la consiguiente desmotivación ante los entrenamientos y/o los partidos. Veamos esa situación con algo más de detalle: “Mi hijo ya no viene al fútbol como al principio”, “el entrenador no cuenta con él, nunca le dice nada”, “le veo triste y sin ganas de jugar al fútbol”, “el entrenador le está quitando la ilusión”………..Para describir lo que os proponemos en estas situaciones de una forma más didáctica estableceremos tres niveles de actuación:

Nivel 1: Identificar el problema. Definirlo. Barajar opciones y decidirse por una solución en el plano personal. ¿Qué debo hacer yo?

Cuando nuestro hijo nos dice o en nosotros aparece cierta disconformidad, deberemos cuestionarnos la veracidad de la creencia y decidir qué hacer. ¿Lo pienso sólo yo o coincido con otros padres?, ¿hablamos de una conducta generalizada o la muestra sólo con nuestro hijo/a?, ¿hay evidencias que confirmen lo que pienso?, ¿estoy siendo justo o me mueve el enfado?, ¿intervengo yo o hablo con mi hijo/a sobre cómo afrontar la situación?........

Nivel 2: Comunicar el hecho a la Coordinación o Dirección deportiva y buscar conjuntamente una solución.

En este nivel, nuestra actitud e interés será ceñirse a lo que el niño dice y lo que nosotros observamos. No nos empeñamos en buscar culpables. No amenazamos. Colaboramos y buscamos soluciones satisfactorias para ambas partes.

Nivel 3: nivel del cambio.

Agotadas las actuaciones que demandan los anteriores niveles, nos fijamos en el cambio de equipo (entrenador) o baja y cambio de Escuela (satisfacer compromisos con la Escuela) o abandono de la Escuela al final de temporada o cambiar de deporte.

 

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Martes, 05 Enero 2016 13:41

Nostresport.com entrevista a Ximo

Entrevista realizada a Ximo por Nostresport.com con motivo de la próxima celebración del XV Congreso Nacional de Psicologia de la Actividad Física y del Deporte en Valencia del 30 de marzo al 2 de abril en la UPV. La entrevista fue publicada el 04/01/16.

 

1- ¿En qué consiste el Congreso de Psicología del deporte y en qué se va a centrar preferentemente?

Como dejó patente la Presidenta de la FEPD, la Dra. Sara Márquez, en su carta de presentación, “el Congreso se ha propuesto constituirse en un espacio útil para el análisis y discusión de los temas de mayor actualidad” en Psicología de la Actividad Físicas y del Deporte. El XV Congreso de Psicología del Deporte será una magnífica oportunidad para que los diferentes profesionales de la Psicología del Deporte (investigadores, formadores…..) y otros, provenientes de entidades deportivas y de aquellas áreas del conocimiento con interés en el deporte, se reúnan para analizar, examinar, actualizarse, conocerse y debatir.

Las áreas temáticas en las que se encuadrarán las diferentes intervenciones y trabajos que centrarán el interés del Congreso, son el/la/las:

1. Deporte de rendimiento.

2. Deporte de base e iniciación temprana.

3. Deporte y ejercicio de ocio y tiempo libre.

4. Deporte y ejercicio en poblaciones especiales.

5. Psicología de las organizaciones deportivas.

6. Metodología de la psicología de la actividad física y el deporte.

7. Experiencias y trabajos de intervención profesional.

 

Puntos a tratar, novedades etc…

2- ¿Qué puntos o novedades queréis resaltar en este Congreso?

Nos referiremos a dos puntos como novedosos, las mesas de expertos y el número de conferencias.

Normalmente son los trabajos de investigación, las aportaciones académicas, las que rellenan y acaparan la programación establecida. Suelen ser los estudios, los trabajos que siguen una metodología científica, los que sustentan el bloque de comunicaciones y simposios. Pero en este XV Congreso, hemos querido introducir un nuevo espacio, con la esperanza de que pueda consolidarse en los Congresos posteriores y tiene que ver con la psicología del deporte más aplicada, la más cercana al deportista, la psicología del cara a cara. Utilizando el formato de las mesas de expertos, daremos cabida a aquellos profesionales que se caracterizan por pertenecer a un club o estar vinculados a deportistas en su trabajo diario. Desde esa perspectiva, las comunicaciones en estas mesas se alimentarán de las experiencias e intervenciones profesionales y de los programas específicos elaborados para atender mejoras o desterrar conductas antideportivas.

Por último destacaremos el número de conferencias que recogerá este Congreso, de las habituales dos conferencias (inaugural y clausura)), pasaremos a cuatro, una diaria, siempre con ponentes de máximo nivel, de prestigio reconocido en el campo de la Psicología del Deporte, como Chema Buceta, Pedro Almeida, G. Ucha y Joan Riera.

 

3- ¿Hoy día es más importante para un deportista la parcela física, táctica o ya las ha adelantado la psicológica?

En algún deporte como el fútbol, lo táctico es tendencia y se tiene como un concepto integrador, y por ello fundamental o muy importante. Víctor Frade (Periodización táctica) dice: “lo táctico no es físico, ni técnico, ni psicológico, pero necesita de todas ellas". Con esto quiero significar, sin entrar en preferencias, ni cuestionar la anterior afirmación, que el factor psicológico ya se tiene en cuenta en el entrenamiento deportivo, con un posicionamiento notable y una aceptación que nadie cuestiona, aunque ligado en los entrenamientos al estrés, la toma de decisiones y la concentración. Quizás lo que falta es que esa creencia se generalice y en algunos casos pueda constituirse como un entrenamiento independiente, siempre integrado y a veces  personalizado.

Abundando en la idea de no jerarquizar y no ponerse por encima de otro, plantearé la siguiente cuestión, en un automóvil, ¿qué es más importante, el volante (dirigir), el motor (autovalerse) o las ruedas (desplazarse)?, si pensamos rápido contestaremos que el motor y si pensamos despacio daremos cabida a otras respuestas. Por ello, no diremos que la parcela psicológica es la más importante, si diremos que es importante y desde luego jamás admitiremos que sea prescindible. No olvidemos que para los errores, los fracasos, y los malos resultados, suele aludirse al factor psicológico, y se dice, no soportó la presión de la competición, le faltó actitud, dio la sensación de no tener su mejor día, le faltó concentración, estaba muy nervioso……

 

4-      Con la profesionalización del deporte y las presiones al deportista sociales, ¿en qué lugar situáis la preparación mental del joven deportista?

Antes o después, el joven deportista transitara hacia la especialización. Podrá vivir de su pasión o no, pero en ambos casos, sería importante que contara con lo psicológico.  Deporte y vida siempre van de la mano, y nuestra aportación es siempre vital (de vida), no estrictamente deportiva, por ello el lugar en el que pensamos, es un lugar destacado.

Por otra parte, los deportistas profesionales son personas muy visibles, todo se analiza, su relación con la prensa, con sus compañeros, su comportamiento con los seguidores. Todo es público, sus éxitos, sus fracasos, sus declaraciones. Lo estrictamente deportivo en bastantes ocasiones pasa a un segundo plano y lo que se proyecta es una versión interesada o adulterada de su imagen.

Habilitarse para lo social, para la relación interpersonal, gestionar bien las emociones, disfrutar de su profesión, vivirla en plenitud, mejorar su rendimiento, son aspectos que se trabajan desde el ámbito psicológico, y se constituyen en unos recursos insustituibles. Lo psicológico hace fuertes a los deportistas, los prepara para la dificultad, para lo imprevisto, modula el éxito, hace soportable el fracaso, minimiza la sorpresa y se integra bien con el resto de aprendizajes y prácticas. Y todo ello se puede iniciar con anterioridad a la necesidad.

 

5-      Cada día que pasa va a ser más importante vuestra labor en el campo del deporte, ¿cómo veis el futuro de esta parcela profesional?

Nosotros así lo vemos, en un mundo globalizado, intercomunicado, que te permite conocer mejor a una persona que vive a miles de kilómetros que a tu propio vecino. En un mundo cada vez más público, donde nada pasa desapercibido. En un mundo donde la inteligencia que vale o cuenta no es la del saber, sino la relacional, la emocional y la social, la pregunta que os planteamos, es ¿dónde no está presente la psicología? y nuestra respuesta es, en todo.

El mundo del deporte en estos momentos es un mundo complejo en cuanto a personas vinculadas a él, representantes, personal de empresas, marketing, medios de comunicación, técnicos, asesores, colaboradores médicos, asistentes de todo tipo……. La imagen que se proyecta tiene que ver con un mundo muy interactivo, y ese es nuestro campo, de ahí que nos atrevamos a decir que creceremos en importancia con el paso del tiempo y por tanto vemos un futuro muy prometedor.

 

6-      ¿Para los jóvenes deportistas, sobre qué edad necesitaría la ayuda de un profesional?

Es arriesgado fijar una determinada edad si nos referimos a la necesidad. Para ir situándonos, en las Escuelas de iniciación deportiva o de deporte base, abarcamos desde los 6 años a los 18 años. Si además de lo anterior, suponemos que los problemas empiezan a preocupar durante el tránsito por la ESO, podríamos arriesgarnos y establecer la edad de 12 años para esa necesidad hipotética o a partir de los 10 años.

Si en lugar de fijarnos en los deportistas jóvenes, apuntáramos a padres y técnicos, la ayuda ya podría darse desde las categorías más inferiores y hablaríamos de padres y técnicos de niños/as de 6 años.

 

7-      ¿Cómo veis el futuro del deporte, en cuanto a equipos y deportistas individuales en vuestra labor?

Partiendo de nuestra situación actual, lo veo en extensión. En la actualidad, no existe un anclaje masivo, quiero decir, que siendo el psicólogo del deporte una figura importante, todavía llevamos la etiqueta de prescindibles y eso nos limita el acceso a equipos y deportistas, pero aun así, nos vamos abriendo camino.

Incluso pensando en la competencia con tintes de intromisión, veo el futuro de cara. Es muy prometedor, a pesar de recientes figuras que compiten y se entrometen en nuestra labor, en referencia a coachs y entrenadores personales. Personal sin una formación adecuada, que versionean las aportaciones psicológicas y exacerban la idea de que el éxito está en uno mismo, convirtiéndose ellos en meros mediadores.

 

8-       Ideas para mejorar vuestro trabajo.

Se me ocurren:

  • Regular la profesión. Identificación y acreditación.
  • Exigir actualización y formación continua.
  • Promocionar el asociacionismo profesional.
  • Sincronizar la psicología académica con la aplicada.
  • Favorecer y facilitar la practica con profesionales acreditados.

 

9-       ¿Qué próximos congresos tenéis en mente celebrar?

Informar que en el 2017 se celebrará el XIV Congreso internacional de la ISSP (Federación Internacional de Psicología del Deporte) en Sevilla, del 10 al 14 de julio (http://www.issp2017.com/)

Aunque hay algunas asociaciones que ya han organizado congresos de Psicología y Fútbol, sigue siendo una idea, que comparto con otros miembros de la Asociación, en mi caso, por razones personales y por mi vinculación a ese deporte, y que por tanto perseguiremos en cuanto podamos.

Iniciamos una nueva sección, que alimentaremos con las novedades que nos lleguen, dirigida a los que creen en la formacion continua y además les apasiona este deporte. Con el tiempo y las opiniones que recibamos se transformará en un documento que colgaremos en el apartado correspondiente del menú Equipos (Equipos\Documentos). Por el contenido y su actualidad algunos pueden ser consideramos como imprescindibles, pensamos sobretodo en los que quieren crecer como entrenadores, fundamentar sus creencias y afianzar sus conocimientos. Como siempre antes de adquirirlo, pedir opinión, consultar indice y leer algún apartado para confirmar las expectativas y no errar en la compra.

 Modelo de juego

M. Monteleone y M.A. Ortega. Fútbol: La construcción de un modelo de juego. Editorial Paidotribo. Barcelona 2015

Joaquín Lobón. Modelo de juego: estructura, metodología y aplicacion practica. Fútbol de Libro (FutbolDLibro). Barcelona 2014

Oscar Cano. El modelo de juego del Real Madrid con Mourinho. Fútbol de Libro (FutbolDLibro). Vigo 2013

Oscar Cano. El modelo de juego del FC Barcelona. Moreno y Conde Sports (MCSports). Vigo 2010

Jorge Castelo. Fútbol: estructura y dinámica del juego. INDE Publicaciones. Zaragoza 1999

 Análisis del juego. Informes técnicos

Angel Vales. Fútbol: del análisis del juego a la edición de informes técnicos (3ª ed.). Moreno y Conde Sports (MCSports). Vigo 2014

Érick Mombaerts. Fútbol: Del análisis del juego a la formación del jugador. INDE Publicaciones. Zaragoza 2000

 Entrenamiento. Periodización Táctica

Xavier Tamarit. Periodización táctica vs Periodización táctica: Vitor Frade aclara. Fútbol de Libro (FutbolDLibro). Barcelona 2013

Xavier Tamarit. ¿Qué es la “periodización táctica”?. Moreno y Conde Sports (MCSports). Vigo 2007

 

Publicado en Noticias
Viernes, 22 Mayo 2015 09:34

Ideas irracionales

La base de dichas ideas irracionales está es resaltar o darle excesiva importancia a determinados momentos, en externalizar las causas, en sustituir el error por la voluntariedad, en desmerecer el trabajo del otro. De una parte una relevancia excesiva, de otra el engaño, la manipulación, la focalización negativa. Las ideas irracionales son pensamientos que a “bote pronto” parecen creíbles, pero que no soportan un análisis pausado. Se caracterizan por ser automáticas, y sin evidencias que las justifiquen. Veamos algunas:

Hemos perdido en el último minuto

Un partido de fútbol es una secuencia de momentos e instantes vistos en continuo, no es una sucesión de cuadros, es una película, es un evento dinámico.  Cualquier momento de juego es importante, el 1, el 15, el 22, el 50….porque en ellos suceden o pueden suceder cosas importantes desde una perspectiva competitiva. Los partidos no duran dos minutos, ni uno, ni 30 segundos. Reducirlo todo a los momentos finales, es prescindir de la historia del partido, es renunciar a la información y al análisis. Fijarse sólo en algo te hace perder los detalles del resto de sucesos. Si se puede ganar o perder en el último minuto, ¿para que jugar el resto? En el reino del resultado, no importa lo que hagas, el mejor partido de tu vida puede volverse la mayor de las tragedias y todo ello depende de que focalices en negativo y te olvides de la realidad. Competir al máximo nivel siempre esta en nuestras manos, pero ganar no siempre se puede.

La culpa la ha tenido el árbitro

Quienes acudimos a los partidos nos diferenciamos en posición (punto de observación) y creencias (ideas sobre el arbitraje, los árbitros y el fútbol), razones suficientes para manifestar opiniones distintas. Pero además, el fútbol siempre se ve de color, unos lo ven blanco, otros de color verde, otros a rayas, imposible ponerse de acuerdo. Podriamos coincidir en que todas las decisiones no tienen la misma relevancia, obviamente, un penalti, una tarjeta roja o una falta al borde del área pueden ser más determinantes que otro tipo de acciones. Pero resulta curioso y hasta gracioso, constatar siempre la renuncia al protagonimso de las aciones, lo primero que nos sale es  “yo no he sido, ha sido él”. Cuando hablamos de culpa, evitamos nuestra responsabilidad, estamos haciendo referencia al error o a la arbitrariedad o a la intencionalidad o a la voluntariedad del otro. ¿Pesan lo mismo los errores arbitrales que los errores de los jugadores?, ¿cuánta responsabilidad tiene el equipo en el resultado?, ¿el resultado sólo depende del árbitro?.......A los jugadores, ¿porque siempre se les justifica?, le botó mal la pelota, no se han  entendido, no es su pierna buena, la quería colocar, quería sorprender…….Sin embargo, con los árbitros sólo admitimos que sean malos, en sus vertientes profesional o personal y hablamos de maldad profesional o de maldad intencionada.

No es importante pensar

El error se sustenta en equiparar pensar con ralentizar, con perder frescura, perder rapidez, ser más previsibles. La sorpresa no sólo está en la velocidad, puede estar en ser capaces de tantear todas las opciones posibles y elegir en consecuencia, se trataría de hacer consciente la situación y lo que podemos hacer. No es un imposible pensar rápido, ni son términos en oposición pensar y jugar. Si lo que nos preocupa es acelerar el paso del sistema automático al sistema consciente o automatizar la toma de decisiones, trabajemos y entrenemos con incertidumbre, ayudemos a fijar estímulos de referencia para cada una de las opciones, practiquemos con situaciones cercanas al  juego real.

Publicado en Técnicos y Jugadores
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