Miércoles, 15 Febrero 2017 12:12

En los informes del árbitro no se habla

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Es bastante habitual describir o comentar un partido de fútbol refiriéndose a la actuación arbitral. Siempre ocurre, en algún momento del discurso aparecerá la figura del árbitro y a partir de ese instante centralizará todo nuestro pensamiento, el concepto funciona como un anclaje que evita cualquier otro rumbo. Todos nuestros errores y nuestras deficiencias de repente quedarán reducidas y explicadas por el arbitraje.

La verdad es que nos cuesta mucho prescindir de ciertas alusiones y nos cuesta poco magnificar la responsabilidad del árbitro. La justificación se centra en decisiones arbitrales de consecuencias muy negativas en la dinámica de nuestro equipo, “a partir de…..dejamos de hacer nuestro juego”, “si hubiera pitado la…….el resultado final hubiera sido otro”, “nos perjudicó constantemente”, “fue más tolerante con el otro equipo, a nosotros nos lo pitaba todo”…….Frases generalmente arbitrarias, caprichosas, carentes de fundamento, estadísticamente cuestionables y sujetas a interpretaciones interesadas.

A mí me gusta decir, que toda crítica o todo informe del partido debe hacerse prescindiendo de las referencias al arbitraje. Si aún no lo hacéis, intentarlo, puede resultar un interesante ejercicio. Cuando un entrenador es capaz de analizar un partido sin introducir comentarios y frases hacia el árbitro, demuestra haber alcanzado ese punto de madurez que lo habilita como experto en fútbol, lo contrario lo encamina hacia la caricatura. Es como si fuéramos al cine y después habláramos de las butacas.

No se entrena, ni se prepara un partido teniendo en cuenta los beneficios o los perjuicios de un arbitraje. Sobre el equipo podemos influir y ejercemos algún tipo de control, ¿sobre el árbitro? Todo esto debiera hacernos reflexionar y hacernos pensar que es mejor hablar de lo que hacemos, conocemos, nos corresponde y además es nuestra responsabilidad.

Por si la retórica no tuvo su efecto, señores técnicos, DEL ÁRBITRO NO SE HABLA.

 

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