Viernes, 22 Mayo 2015 09:34

Ideas irracionales

La base de dichas ideas irracionales está es resaltar o darle excesiva importancia a determinados momentos, en externalizar las causas, en sustituir el error por la voluntariedad, en desmerecer el trabajo del otro. De una parte una relevancia excesiva, de otra el engaño, la manipulación, la focalización negativa. Las ideas irracionales son pensamientos que a “bote pronto” parecen creíbles, pero que no soportan un análisis pausado. Se caracterizan por ser automáticas, y sin evidencias que las justifiquen. Veamos algunas:

Hemos perdido en el último minuto

Un partido de fútbol es una secuencia de momentos e instantes vistos en continuo, no es una sucesión de cuadros, es una película, es un evento dinámico.  Cualquier momento de juego es importante, el 1, el 15, el 22, el 50….porque en ellos suceden o pueden suceder cosas importantes desde una perspectiva competitiva. Los partidos no duran dos minutos, ni uno, ni 30 segundos. Reducirlo todo a los momentos finales, es prescindir de la historia del partido, es renunciar a la información y al análisis. Fijarse sólo en algo te hace perder los detalles del resto de sucesos. Si se puede ganar o perder en el último minuto, ¿para que jugar el resto? En el reino del resultado, no importa lo que hagas, el mejor partido de tu vida puede volverse la mayor de las tragedias y todo ello depende de que focalices en negativo y te olvides de la realidad. Competir al máximo nivel siempre esta en nuestras manos, pero ganar no siempre se puede.

La culpa la ha tenido el árbitro

Quienes acudimos a los partidos nos diferenciamos en posición (punto de observación) y creencias (ideas sobre el arbitraje, los árbitros y el fútbol), razones suficientes para manifestar opiniones distintas. Pero además, el fútbol siempre se ve de color, unos lo ven blanco, otros de color verde, otros a rayas, imposible ponerse de acuerdo. Podriamos coincidir en que todas las decisiones no tienen la misma relevancia, obviamente, un penalti, una tarjeta roja o una falta al borde del área pueden ser más determinantes que otro tipo de acciones. Pero resulta curioso y hasta gracioso, constatar siempre la renuncia al protagonimso de las aciones, lo primero que nos sale es  “yo no he sido, ha sido él”. Cuando hablamos de culpa, evitamos nuestra responsabilidad, estamos haciendo referencia al error o a la arbitrariedad o a la intencionalidad o a la voluntariedad del otro. ¿Pesan lo mismo los errores arbitrales que los errores de los jugadores?, ¿cuánta responsabilidad tiene el equipo en el resultado?, ¿el resultado sólo depende del árbitro?.......A los jugadores, ¿porque siempre se les justifica?, le botó mal la pelota, no se han  entendido, no es su pierna buena, la quería colocar, quería sorprender…….Sin embargo, con los árbitros sólo admitimos que sean malos, en sus vertientes profesional o personal y hablamos de maldad profesional o de maldad intencionada.

No es importante pensar

El error se sustenta en equiparar pensar con ralentizar, con perder frescura, perder rapidez, ser más previsibles. La sorpresa no sólo está en la velocidad, puede estar en ser capaces de tantear todas las opciones posibles y elegir en consecuencia, se trataría de hacer consciente la situación y lo que podemos hacer. No es un imposible pensar rápido, ni son términos en oposición pensar y jugar. Si lo que nos preocupa es acelerar el paso del sistema automático al sistema consciente o automatizar la toma de decisiones, trabajemos y entrenemos con incertidumbre, ayudemos a fijar estímulos de referencia para cada una de las opciones, practiquemos con situaciones cercanas al  juego real.

Publicado en Técnicos y Jugadores

Seguro que a todos en el algún momento nos ha pasado, que al entrar en un determinado lugar o acudir a un determinado sitio, nos ha invadido una cierta percepción o sensación de seguridad, tranquilidad, confort. Y esto siempre es así o siempre sucede. Cuando hemos visitado un claustro antiguo, algo nos decía que había que aprovechar la paz que desprendía el conjunto, dentro de un cine no se nos ocurre entrar y salir varias veces, en las iglesias preside el silencio y la solemnidad, en las bibliotecas impresiona la concentración de sabiduría, en los centros universitarios el conocimiento infunde respeto y humildad, ¿a que llaman los campos de fútbol?

Hemos de conseguir que la entrada a los campos de fútbol sea una invitación a la distensión, una exaltación de la convivencia, un homenaje al respeto, un contagio de honestidad, y un tributo al buen comportamiento. Nuestros chavales no se merecen otra cosa que celebrar permanentemente la fiesta del fútbol. ¿Y esto como se consigue?

  1. Con el propósito y la voluntad de vivir una experiencia diferente.
  2. No haciendo de juez y árbitro.
  3. No gritando las opiniones y no usando el insulto.
  4. Razonando con tu vecino sea del equipo que sea.
  5. Animando siempre a tu equipo.
  6. Aplaudiendo a veces a tu equipo y a veces al contrario.
  7. No alimentando la agresividad. Cortando a tiempo las conversaciones que derivan al enfrentamiento.
  8. Pensando más en los chavales y no tanto en uno mismo.
  9. Dejando la memoria y el recuerdo en reposo. No dando lugar a la revancha y a la venganza. Si alguna vez sucedió algo desagradable, se dio en otro momento.
  10. Apostando por el buen uso del lenguaje. No asimilando partido con batalla, guerra, confrontación, lucha. Mejor rival que adversario, mejor oponente que contrario.

Los Clubs a través de sus miembros, fundamentalmente los adultos, directiva, técnicos, padres y en sus conversaciones privadas y mensajes públicos han de transmitir concordia, cordialidad, han de ser tremendamente respetuosos con la persona, aunque a veces se tengan dudas de que estamos ante iguales. Todos han de ser portadores del decálogo expuesto. El buen trato siempre depende de nosotros, aunque a veces las circunstancias se alien para ponerlo difícil. Debemos recordar, que no estamos obligados a responder de la misma forma que lo haga el otro, reaccionar no es ir a más, puede suponer ejercer control, destensionar y desactivar la situación.

Cuando seamos capaces de infundir, transmitir, sin tenerlo que proclamar o decirlo, cuando seamos capaces de convertir nuestro estadio en un templo del deporte, cuando contagiemos serenidad, podremos decir que en nuestro campo se disfruta del fútbol, habremos creado la atmósfera. Bienvenido a la fiesta, colabora con tu escuela o club y no dejes pasar la oportunidad de experimentar algo distinto y más satisfactorio.

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Lunes, 16 Febrero 2015 17:41

Proceso de estudio

Esquemáticamente, el proceso de estudio podemos descomponerlo en tres partes, a saber:

  1. Reducción. Se trata de una fase importante por ser la primera y por condicionar de alguna forma las fases que le suceden. Se basa en la lectura, primero rápida (vocabulario), luego comprensiva (subrayar, anotaciones) y por último analitica para extraer lo fundamental y porderlo representar de forma organizada (resumen, esquema). Básicamente haremos: lectura, subrayado, anotaciones, resumen (síntesis) y esquema.Todo ello para poder capturar lo importante y lo necesario para poder comprender y explicar lo estudiado. Redactar lo extraído (resumen, síntesis) y condensarlo en una o dos hojas de forma muy visual, dirigido a la vista (esquema).

 ¿Cómo organizar un texto de forma esquemática?

a) Identificar que reproduce el texto redactado, que puede ser: un proceso (secuencia), una descripción, una comparación, un problema con solución, una causalidad.

b) Adaptar la representación al tipo de texto encontrado.

2. Memorización. Repetir para conservar y recuperar.

Debemos saber que lo que se entiende se memoriza mejor que lo que no se entiende. Esto significa que existe un correlación importante entre comprensión del material de estudio y grado de permanencia en la memoria. No debemos intentar memorizar directamente sobre la totalidad de contenidos, si nuestros resúmenes y esquemas son buenos, debemos memorizar sobre ellos, ¿de que forma?

  • Plantearse preguntas sobre lo estudiado. Transformar los títulos en preguntas. Ayudarse primero de los recursos gráficos y luego sin nada.
  • Utilizar el esquema para repetir las ideas principales y cómo se estructuran. Primero teniendolo a la vista y después oculto.
  • Recurrir al texto cuando sea necesario para fijar toda la información relevante que nos permita explicar, argumentar y ejemplificar cada idea.
  • Utilizar procedimientos gráficos y reglas mnemotécnicas.

3. Recuerdo. Repaso.

  • Repasar: comenzar cada sesión de estudio repasando los temas memorizados el día anterior; repasar cada tema al cabo de un cierto tiempo (varios días, una semana). Programar el repaso.
Publicado en Padres

A todos:

  • El árbitro realiza una actividad que requiere máxima concentración. Interrumpirle, alterar su estado de ánimo y desviar su atención no mejorará su labor.
  • Ningún profesional, en ninguna actividad y en ninguna parte, soporta de manera constante, diversa y pública, la fijación y exaltación de sus defectos y equivocaciones (si lo son), ¿porque debemos hacerlo con él? Y si aun así, queremos calificar sus actuaciones ¿porque no le felicitamos en sus aciertos?
  • Si el error es universal y humano ¿por qué no lo permitimos en el arbitraje? Si decidir rápido no ayuda en el acierto ¿por qué no permitimos la equivocación? Si dices que te gusta mucho el fútbol, ¿por qué sólo te fijas en el árbitro?

A los espectadores:

  • Chillar, insultar, menospreciar, faltar al respeto, no demuestra que tengas razón, lo único que confirma es que estás enfadado y en deporte pocas razones justifican esa situación. No es necesario que te mantengas callado, pero si quieres hablar hazlo en voz baja con tus vecinos de grada. Grita sólo para animar.
  • Los jugadores comprueban como se refuerza un modelo comunicativo sustentado en el grito, la descalificación, la intimidación y la insistencia que se aleja de la buena práctica humana que propone un dialogo basado en la escucha activa y en saber ponerse en la perspectiva del otro.

A los técnicos:

  • Si admites que la dirección del equipo requiere un estado psicofísico óptimo que permita el análisis, la observación y la elaboración de un discurso comprensible, ¿por qué permites que la ira y la irritación te invadan?, ¿por qué abandonas la racionalidad descalificando e insultando?, ¿por qué focalizar en 1 cuando en el campo se mueven 23?
  • Fijarte y responsabilizar al árbitro de la situación no te ayudará a mejorar el equipo, muy al contrario, sólo conseguirás que nuestros propios errores pasen desapercibidos. Ponte como objetivo siempre intentar hablar del partido sin tener que recurrir a la intervención arbitral.

 

Y si con lo dicho no puedes evitar manifestarte, recuerda y evita:

LA INSISTENCIA (con una vez es suficiente),
EL INSULTO, y
EL MENOSPRECIO,

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Viernes, 06 Febrero 2015 18:01

Acerca del error arbitral

OBJETIVO > Amonestaciones por dirigirse o protestar decisiones arbitrales = cero (0)

Muchas veces lo que llegamos a considerar un error no lo es, y se trata de un fallo de apreciación o interpretación por nuestra parte, pero aun siendo un error, nadie es ajeno a él y menos en fútbol. Por ello, perseguirlo y quejarse ininterrumpidamente es una práctica tóxica e innecesaria. Para demostrarlo y proponer otro tipo de actitud y actividades durante la observación o práctica del fútbol nos apoyaremos en algunas ideas del psicólogo Daniel Kahneman.

Recordemos, tengamos claro y siempre presente que en fútbol el árbitro debe tomar decisiones rápidas y generalmente con incertidumbre o seguridad no plena. En el arbitraje las decisiones se basan en juicios certeros (cercanía, proximidad, visibilidad óptima y concentración) o juicios intuitivos (me lo parece, es una falta típica, es un defensa….). Si asociamos el posible error a las decisiones por juicio intuitivo, podríamos situarnos en un 50% de errores en un partido, obviamente esto no es real, porque los juicios intuitivos, bien por azar, bien porque el error pase desapercibido o por la experturía del sujeto en dicha actividad, al final se produce una rebaja considerable de dicho porcentaje, pero aun así podríamos situar el error entre un 10% y un 30%. Con esto no queremos significar que los árbitros sean malos profesionales, sino que por las características del fútbol e independientemente de su estado físico, experturía y capacitación, siempre cometerán errores, por ello nuestra actitud siempre debe ser la de facilitarles su trabajo, propiciando un estado de ánimo que les lleve a desarrollar su labor de forma óptima, situando el error en su tope mínimo. Por ello y como resumen, proponemos:

  1.  Comprender y aceptar el error arbitral, reflexionar sobre el texto presentado. Facilitar la labor arbitral para que cometa los menos errores posibles.

  2. Apostar por el silencio, bloquear el acto de dirigirse al árbitro, y hasta que se consiga, en ese tránsito, limitar las comunicaciones y siempre dirigirse con respeto y sin reiteración.

  3. Proteger a los compañeros oponiéndose a su protesta. Aproximaros, llamar su atención, alejarlos, intentar que hablen con vosotros...
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